Productividad interna: Comunicaciones que aceleran el trabajo

El retorno de inversión (ROI) del Lenguaje Claro: Por qué tu empresa necesita pensar en la comunicación

El 1 y 2 de octubre de 2026, tuve la oportunidad de asistir a la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro, organizada por la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires y la RAE. Allí, especialistas, instituciones y profesionales de distintos países, en formato presencial y virtual, abordaron temas de lenguaje claro, accesibilidad cognitiva e inteligencia artificial. Me encantó ver a tanta gente de distintos contextos hermanada por el mismo objetivo: impulsar el uso del Lenguaje Claro en Argentina. Fuimos más de 1200 personas, una locura.

Todo lo que vengo aprendiendo sobre el tema me lleva a aplicarlo en mi área de trabajo, las empresas. Porque en las organizaciones también existen los problemas de comunicación y pocas personas se dan cuenta de la pérdida de tiempo y dinero que eso implica. La complejidad lingüística en los negocios es una fuga silenciosa de dinero. Existe una norma, la ISO 24495 que mejora tu comunicación corporativa y que ofrece un retorno de inversión (ROI) real y medible.

Credenciales de la III CONVENCIÓN Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible LA PLATA, BS. AS., ARGENTINA

Pero, ¿qué es el Lenguaje Claro?

En Argentina, tenemos una definición en la ley 15184 que dice que «se entiende por lenguaje claro, el lenguaje basado en expresiones sencillas, con párrafos breves y sin tecnicismos innecesarios que puede ser usado en la legislación, en las sentencias judiciales y en las comunicaciones públicas dirigidas al ciudadano. Un documento estará en lenguaje claro si su destinatario puede encontrar lo que necesita, entender la información de manera rápida y usarla para tomar decisiones y satisfacer sus necesidades». A mí me gusta definir al Lenguaje Claro como un estilo de redacción en el que el lector encuentra, entiende y usa la información que necesita, la primera vez que la lee. Se pone el foco en la empatía hacia el destinatario del mensaje, teniendo en cuenta su situación comunicativa.

Gente trabajando en una oficina

Menos dudas, menos gastos operativos

Volvamos al contexto empresarial. Textos claros equivalen a colaboradores y clientes independientes. Si tus preguntas frecuentes, manuales de usuario y comunicaciones cumplen con los principios del Lenguaje Claro, el usuario encuentra la información y la entiende a la primera. Por un lado, quienes trabajan en las empresas pueden trabajar mejor porque ahorran tiempo. La comunicación interna fluye y desemboca en una gestión más eficiente de los recursos internos y acelera los procesos. Por otro lado, los clientes entienden los comunicados y los lineamientos, lo que impulsa la venta, sí, pero por sobre todo genera confianza. Se reduce drásticamente el volumen de llamadas, tickets y correos en tu centro de atención al cliente, esto descongestiona al equipo y la productividad interna se acelera. Sin contar el bienestar del equipo y de las relaciones con el cliente, porque las fallas comunicativas entorpecen, molestan y, sobre todo, generan fricción y sobrecostos.

Gráfico sobre si los nuevos colaboradores experimentan retrasos en su proceso de incorporación (onboarding) debido a la falta de guías claras y accesibles

Confianza que impulsa las ventas

Es simple. Las personas no compran lo que no entienden. La jerga técnica excesiva, las oraciones vacías o los mensajes sin estructura ahuyentan a los clientes potenciales. Un lenguaje claro, transparente y adaptado a tu audiencia genera confianza inmediata. Esto mejora enormemente la experiencia del usuario (UX), acelera la toma de decisiones y aumenta tus tasas de conversión.

Por ejemplo, en el Ayuntamiento de Madrid, En España, las comunicaciones tradicionales eran difíciles de entender y muchas personas no sabían cuando debían pagar o cómo acceder al descuento por pronto pago. Entonces reorganizaron las multas poniendo en primer plano lo que más le interesa al ciudadano: qué norma se infringió, dónde, el importe a pagar, la fecha límite y el descuento aplicable. Además, se integraron elementos gráficos como códigos QR para redirigir a las plataformas de pago. Así, los que recibían esa multa comprenden de forma inmediata cómo beneficiarse del 50% de descuento por pronto pago y tienen acceso directo a las vías de pago digital.

Esto derivó en el aumento de los ciudadanos que abonaron la infracción dentro del plazo inicial. Otro beneficio importante es que se redujo drásticamente el número de reclamaciones, dudas (telefónicas y presenciales) y procedimientos ejecutivos por impago, lo que incrementó la efectividad de la recaudación y redujo los costos de gestión administrativa. Este es un ejemplo paradigmático donde la empatía, la claridad y el buen diseño mejoran directamente la recaudación y la eficiencia operativa de los organismos.

Ponencia en el COLEGIO de ESCRIBANOS Provincia de Buenos Aires

Prevención de riesgos legales

Esto importantísimo porque la ambigüedad cuesta caro. Los contratos y términos de servicio suelen ser laberintos burocráticos que nadie quiere leer. Aplicar un diseño de información accesible y directo asegura que todas las partes comprendan sus derechos y obligaciones. Así, minimizas el riesgo de demandas por malentendidos y facilitas el cumplimiento normativo.

Empatía que transforma la comunicación en las organizaciones

En fin, a veces la comunicación es una fuente directa de ineficiencia, fricción y sobrecostos operativos. Documentos con jerga excesiva, contratos ambiguos y manuales técnicos complejos generan un clima interno oscuro, saturación en los canales de atención al cliente, demoras en los flujos internos de trabajo y pérdida de oportunidades de venta. Pero cuando las personas entienden lo importante que es comunicarse con claridad y empiezan a aplicarlo hasta en su forma de hablar en lo cotidiano, todo cambia. Todo fluye mejor. Porque hay algo clave: el Lenguaje Claro es transformador y te hace cambiar el modo en el que ves al otro. La empatía aflora, por ende, la claridad también porque quien usa Lenguaje Claro calza los zapatos del destinatario del mensaje. Hermoso.